El apartamento de Kent en la isla de San Andrés podría funcionar bien para viajeros con poco presupuesto. La ubicación es su punto fuerte: cerca de una buena playa y de un supermercado cercano, lo que lo hace conveniente para una estancia corta.
El apartamento en sí es básico. Los gabinetes de la cocina están desgastados, la iluminación es de un blanco frío intenso y los cuchillos de la cocina están demasiado desafilados para tareas simples. Estos problemas son notables pero no lo suficientemente graves como para justificar una calificación baja; muchos viajeros podrían pasarlos por alto dado el precio y la ubicación.
El principal problema es el enfoque del anfitrión hacia la hospitalidad. La comunicación comienza al ser agregado a un grupo de WhatsApp con varios otros invitados, donde el anfitrión publica instrucciones de check-in, ofertas de taxi y promociones para su servicio de alquiler de scooters. Las preguntas que no implican servicios adicionales a menudo quedan sin respuesta.
Antes de la salida, el personal de limpieza nos pidió que dejáramos una reseña de Booking.com mientras esperaba. Después de que nos fuimos, el anfitrión envió un mensaje de WhatsApp solicitando una revisión de 10 puntos, sugiriendo que cualquier comentario negativo debería enviarse de forma privada en lugar de publicarse públicamente.